Esta pregunta nos la hizo un profesor un día y me hizo reflexionar.
Estamos hablando de genios incomprendidos en su tiempo y ahora admirados, seguidos y hasta quizás vulgarizados.
Esto tiene además relación con esa manía actual de que la música es necesaria en todas las circunstancias de la vida. Con lo bonito que es el silencio, el susurro, hablar en un tono suave. Seguro que conoces alguien con un tono de voz así. Conversar con esta persona es una delicia, solo por esta razón. Tendrían que enseñarnos a hablar bajito y poner multas por exceso de volumen. El mundo estaría menos crispado. No existirían los sonotone. Bueno, excepto para los pobres que van perdiendo oído por razones diferentes. No es cuestión de quitárselo, pues estaríamos afónicos y no serviría para nada todo lo que estoy comentando.
La cuestión es que el pobre río Ebro, mira tú si supiese la importancia que tiene en estos momentos. Es lo mismo que los compositores. Lo están vulgarizando. Iba tan tranquilo discurriendo por su cauce. Con su caudal llenito, sus meandritos, sus pececitos y sapos .Y ahora no lo dejan en paz. No ha hecho nada malo, solo tener la genialidad de existir, que ya es bastante sobre todo si eres un portento y no un mediocre más. Pero oye, hasta se pelean por él. Es el centro de discusiones, debates, enfados. Mucha negatividad veo yo en todo esto. Vamos a poner el remate positivo, ni Mozart ni Beethoven se enteran, gracias a Dios y el Ebro sigue su curso impertérrito.
Algo es algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario