viernes, 1 de agosto de 2008

El mar, la mar

Me pasé los últimos tres veranos trabajando. 

No porque no tuviera vacaciones. Tranquilos, no hace falta llamar a los sindicatos para hablarles de esta chica "estupenda" que se merece que su empresa le de un respiro. La razón no es otra que mi trabajo se desarrollaba en verano y punto. Unos meses. Este año no. Es raro, lo tengo libre.

Vivo en una ciudad costera er ir a la playa es habitual cuando hace sol. Antes me daba más pereza y no podía normalmente. Ahora es diferente. La diferencia la marca el mar. 

Que palabra más bonita y sencilla,"mar". Nunca pensé más allá. Ahora lo experimento. Un baño en el mar es como una purificación, un contacto directo con la naturaleza. Y si encima nadas unos cuantos metros y haces un poco de ejercicio, la recompensa es indescriptible. 

Había oido hablar de sus propiedades terapéuticas, yo creo que beneficia además a la mente y espíritu. 
Te envicia, lo echas de menos. 

Que bonito poder sentir esa sensación de contactar con algo inmenso, inabarcable.

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