Me pasé los últimos tres veranos trabajando. No porque no tuviera vacaciones. Tranquilos, no hace falta llamar a los sindicatos para hablarles de esta chica "estupenda" que se merece que su empresa le de un respiro. La razón no es otra que mi trabajo se desarrollaba en verano y punto. Unos meses. Este año no. Es raro, lo tengo libre.
Vivo en una ciudad costera er ir a la playa es habitual cuando hace sol. Antes me daba más pereza y no podía normalmente. Ahora es diferente. La diferencia la marca el mar.
Que palabra más bonita y sencilla,"mar". Nunca pensé más allá. Ahora lo experimento. Un baño en el mar es como una purificación, un contacto directo con la naturaleza. Y si encima nadas unos cuantos metros y haces un poco de ejercicio, la recompensa es indescriptible.
Había oido hablar de sus propiedades terapéuticas, yo creo que beneficia además a la mente y espíritu.
Te envicia, lo echas de menos.
Que bonito poder sentir esa sensación de contactar con algo inmenso, inabarcable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario