Adoro a mis padres. Para mi son una parte fundamental en mi vida. Considero que la familia es el apoyo indispensable de cualquier persona, por lo menos la mía lo es. Por otro lado, los noto cansados. Cansados de tirar por todos, de intentar ayudarnos a solucionar nuestros problemas. De empujar el carro de la compra. Como se decía antes, necesitan verte colocado, "que los hijos tengan la vida resuelta". En fin, que ya nos toca dejar el hogar, cortar el cordón umbilical.
Ahora viene la realidad latente. No puedo independizarme, aunque quiera. No me daría ni para el alquiler. Todavía no. Ese es el gran problema e inconveniente de los jóvenes de hoy en día. Lo más triste es que la preocupación recae en ellos y no es justo. Ellos te criaron, se molestaron, lo dieron y lo siguen dando todo por ti. En estos momentos tendrían que estar dedicándose a vivir la vida, recobrando aficiones, instantes, descansando, viajando...

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