domingo, 4 de mayo de 2008

Tic Tac

Tengo un reloj. I have a clock. No, esto no es una lección de idiomas. Además, pensándolo bien, todo el mundo tiene un reloj ¿no?. La cosa es que lo tenía, y ya no lo tengo. La cuestión es que estaba en el baño, y ahora se ha ido. A la papelera. No tiraba. No cumplía su función.

Hace un tiempo compré un champú y sin darme cuenta, traía un reloj de regalo; un trasto más en casa. Era monín y decidimos ponerlo en el baño encima de un armario. Nunca pensé en tener un reloj en el sitio más imprescindible de la casa y en general del mundo, pero era práctico, sobre todo en esta vida que todo son prisas y hay que cumplir horas y horarios. Es cierto que las necesidades se crean y luego no puedes prescindir de ellas. Principios del Marketing ¿no?

Ahora no tengo reloj.

Miro su sitio, no está. Existe un vacío. Lo echo de menos. Ya no puedo controlar mi tiempo, su tiempo. 

Lo añoro. Nada me limita.

Qué cosas más raras ocurren. Pero pasan.

I had a clock.



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