martes, 13 de mayo de 2008

Volumen

El volumen es el espacio que ocupa la materia. Yo soy materia y ocupo un espacio. Todos tenemos en nuestra vida un espacio que ocupamos, uno para cada cosa. Nos gusta dormir en un lado, tenemos un lugar en la mesa preferido o asignado, nos gusta leer el periódico de una manera, a una hora y en un lugar concreto. Y así un sinfín de cosas. En el fondo, somos animales de costumbres que no costumbristas.
Yo había encontrado mi espacio de cafetería. Es decir, un lugar donde poder ir con tu gente, donde verdaderamente te encuentras a gusto. No solo por el lugar sino también por la gente que allí trabaja, pues en el fondo somos las personas las que cambiamos y modelamos lo cotidiano y habitual. Te tranquiliza tenerlo. Te sientes bien ahí. Es un lugar de encuentro. Sobre todo si cada vez existen menos de estos y la frialdad y rapidez se imponen. Donde todavía te reciben con una sonrisa y se alegran de verte. Donde no eres un cliente sino un amigo.
Pues vaya, mi espacio llega a su fin. No es que cierre, es que se van los que lo llevan. Ya no será mi espacio, su espacio, nuestro espacio sino otro más del montón. Sin ningún significado. Era mi secreto. Solo mío, solo nuestro. Todo termina, pero para empezar cosas nuevas. Suerte. No será lo mismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sé a lo que te refieres. Habías encontrado un lugar donde te encontrabas como en casa, donde se alegraban de verte, donde no eras una mera cliente sino una amiga que realizaba una visita, donde hablaban contigo sin ser pesados, donde te dejaban tranquila cuando lo deseabas, donde te hacían sonreir, donde te enviaban una sonrisa, donde te transmitían tranquilidad dentro del maremagnum de la vida, donde te entendían, donde les entendías, donde te hacían la vida más agradable.
Pero ese local seguirá abierto en tu corazón, en tu pensamiento, y lo recordarás con todo y todos los que en él estaban, y seguirá siendo tu local, vuestro local, nuestro local, porque pertenece a tu mundo, vuestro mundo, nuestro mundo.